
Salmos 119:11
"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti."
Una familia acababa de llegar a una cabaña que habian alquilado, para unas muy esperadas vaciones, cuando la esposa abre la puerta descubrió la evidencia inequívoca de Arañas y ratones en la casa. No era que jamas se hayan topado con ratonos, sino que esperaban que la cabaña hubiese sido limpiada y preparada para su estancia allí. En cambio, todo estaba sucio con los restos de aquella plaga e hizo falta una buena limpieza antes de poder instalarse. No era una mala casa; simplemente la habían dejado abandonada.
Podemos ser culpables muchas veces de dejar nuestros corazones en la mismas circunstancias, Nuestros " Lugares abandonados" pueden llegar a convertirse en hoteles o aún más residencias para plagas de pensamientos equivocados, malas actitudes o comportamientos pecaminosos, que crean problemas y requieren de una urgente atencion para ser corregidos.
Lo maravilloso de todo es que nuestro Huesped es el ser más limpio, más santo que existe y queremos recibirlo muchas veces implorando su visita con el corazon de esta manera, en su amor el acepta nuestra invitación y hasta nos ayuda a limpiar la casa, el problema es que no sabemos mantenerla. El salmista David entendía esto, el entender la importancia de cuidar nuestros corazones permaneciendo en la palabra de Dios y adoptando sus verdades, puede tener un efecto impactante en nuestras vida.
lo aprendido del devocional : Pan Diario
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