jueves, 23 de septiembre de 2010

Palabras cortantes

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina. —Proverbios 12:18

El escritor de Proverbios describe al necio como alguien «cuyas palabras son como golpes de espada» (12:18). Si nos referimos a la variedad de formas en que nos herimos y nos destruimos unos a otros, nuestra lengua puede asemejarse a una navaja suiza, con herramientas de múltiples filos.Las actitudes perjudiciales, como el enojo, la irritación, la frustración y la impaciencia, e incluso la decepción, el estrés, la culpa y la inseguridad, fomentan el lenguaje pernicioso. Y cuando somos cortantes con nuestras palabras, herimos y dañamos a amigos y conocidos. Con razón, la lista infame de las siete cosas que aborrece el Señor incluye a todo aquel que «siembra discordia entre hermanos» (Proverbios 6:16-19).¿Cómo permanecemos fuera de esa lista? Para empezar, debemos cuidarnos de lo que decimos. La murmuración y la calumnia no corresponden, y las palabras que lastiman en vez de sanar son desagradables. También deben desaparecer la jactancia, la mentira y todas las otras formas en que usamos palabras para dañar o dividir. En cambio, nuestras expresiones y relaciones deberían estar gobernadas por términos que transmitan amor y el poder sanador del perdón, la misericordia y la verdad. Después de todo, ¿dónde estaríamos si Jesús no nos hubiese expresado palabras de amor y de gracia perdonadoras?Así que, guarda la «navaja» y usa tus palabras para ayudar y para sanar.
Nuestras palabras tienen poder para construir o para destruir.

viernes, 10 de septiembre de 2010

"Lugares Abandonados"



Salmos 119:11


"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti."

Una familia acababa de llegar a una cabaña que habian alquilado, para unas muy esperadas vaciones, cuando la esposa abre la puerta descubrió la evidencia inequívoca de Arañas y ratones en la casa. No era que jamas se hayan topado con ratonos, sino que esperaban que la cabaña hubiese sido limpiada y preparada para su estancia allí. En cambio, todo estaba sucio con los restos de aquella plaga e hizo falta una buena limpieza antes de poder instalarse. No era una mala casa; simplemente la habían dejado abandonada.



Podemos ser culpables muchas veces de dejar nuestros corazones en la mismas circunstancias, Nuestros " Lugares abandonados" pueden llegar a convertirse en hoteles o aún más residencias para plagas de pensamientos equivocados, malas actitudes o comportamientos pecaminosos, que crean problemas y requieren de una urgente atencion para ser corregidos.



Lo maravilloso de todo es que nuestro Huesped es el ser más limpio, más santo que existe y queremos recibirlo muchas veces implorando su visita con el corazon de esta manera, en su amor el acepta nuestra invitación y hasta nos ayuda a limpiar la casa, el problema es que no sabemos mantenerla. El salmista David entendía esto, el entender la importancia de cuidar nuestros corazones permaneciendo en la palabra de Dios y adoptando sus verdades, puede tener un efecto impactante en nuestras vida.




lo aprendido del devocional : Pan Diario